JUAQUIN SABINA NO PICACHO ONFIRE.

El programa Gémini, situado entre las misiones pioneras del programa Mercury y las hazañas épicas del Apolo, es el gran olvidado de la historia de la astronáutica, pero sirvió para que la NASA se pusiera a la altura y, en algunos aspectos, adelantase a la Unión Soviética en la carrera espacial. También permitió que los futuros astronautas del Apolo adquiriesen una experiencia de vuelo crítica para las misiones lunares. Y, además, sirvió para que la NASA comprendiese que la carrera espacial no era un juego. Sobre todo cuando la tripulación de la Gémini 8, Neil Armstrong y Dave Scott, casi pierden la vida por culpa de un propulsor defectuoso. La Gémini 8 se acerca a la etapa Agena 5003 (NASA). El programa Gémini —que, recordemos, nació después del Apolo—, tenía tres objetivos fundamentales: ganar experiencia con paseos espaciales, practicar los acoplamientos en órbita baja y confirmar que el ser humano podía aguantar en microgravedad la duración de un viaje a la Luna (unas dos semanas). En 1965 se lanzaron las cinco primeras misiones tripuladas del programa: las Gémini 3, 4, 5, 7 y 6A. La Gémini 3, con Gus Grissom y John Young, demostró el funcionamiento de los sistemas de la nave. La Gémini 4, con Jim McDivitt y Ed White, llevó a cabo el primer paseo espacial estadounidense y el segundo de la historia. Las Gémini 5 —con Gordon Cooper y Pete Conrad— y Gémini 7 —con Frank Borman y Jim Lovell— demostraron que los astronautas podían aguantar una y dos semanas en el espacio, respectivamente. La Gémini 6A, con Wally Schirra y Tom Stafford, fue lanzada en una misión improvisada para acercarse a la Gémini 7 cuando la etapa Agena con la que debían acoplarse no alcanzó la órbita. Partes de la Gémini (NASA). Por tanto, al terminar 1965 el programa Gémini todavía tenía pendiente alcanzar el tercer gran objetivo: llevar a cabo un acoplamiento en órbita baja. El acoplamiento entre la cápsula Gémini y la etapa Agena no tenía nada que ver desde el punto de vista técnico con el acoplamiento entre el módulo de mando y el módulo lunar del Apolo, pero se consideraba esencial para que los astronautas que luego pilotarían estas naves ganasen experiencia en esta maniobra (en realidad, y en contra de la creencia popular, la mayoría de las soluciones técnicas y experiencias adquiridas por el programa Gémini no se trasladaron al Apolo, que por entonces ya estaba en una etapa de diseño muy avanzada). Gémini acoplada a una etapa Agena (NASA). Tras el fiasco de la Gémini 6, que no pudo acoplarse a la Agena, la siguiente misión que intentaría un acoplamiento sería la Gémini 8 (o Gémini VIII, pues la NASA, como ahora con el programa Artemisa, prefería los numerales romanos para referirse a las misiones del programa). La tripulación estaría formada por Neil Armstrong y Dave Scott, miembros de la segunda y tercera selección de astronautas de la NASA, respectivamente. Para ambos sería su primer vuelo. El 28 de febrero de 1966 la tripulación de la Gémini 9, Elliot See y Charles Bassett, falleció al estrellarse en su avión T-38 mientras intentaban aterrizar en las instalaciones de McDonnell en San Luis donde se estaba integrando su cápsula. El incidente, además de trastocar el resto de tripulaciones del programa Gémini y, posteriormente, del Apolo, conmocionó a Armstrong, que había sido miembro de la tripulación de reserva de la Gémini 5 junto con See. Armstrong y Scott (NASA). Armstrong y Scott debían acoplarse a la etapa Agena 5003 o, si esta no estaba lista, el ATDA (Agena Augmented Docking Adaptor), una etapa superior simplificada para esta tarea que debía lanzarse en caso de que la Agena volviese a fallar (la ATDA se usaría, infructuosamente, en la Gémini 9, cuando se bautizó como «el cocodrilo enfadado»). Además, Scott debía realizar un paseo espacial con una duración récord de dos horas usando una mochila propulsora, la ESP (Extravehicular Support Package). Mientras los astronautas estaban esperando el despegue dentro de la Gémini 8, desde la vecina rampa LC-14 despegó su etapa Agena (GATV-5003) mediante un cohete Atlas (curiosamente, tanto el Atlas que lanzaba la Agena como el Titán II de la Gémini habían nacido como misiles intercontinentales, no como lanzadores orbitales). Cuando informaron a la tripulación de que la etapa objetivo había alcanzado la órbita, el siempre lacónico Armstrong se limitó a comentar «muy bien». La misión Gémini 8 —o, para la NASA, GT-8 (Gemini-Titan 8, por el lanzador Titán II)— despegó finalmente el 16 de marzo de 1966 a las 16:41 UTC (11:41 de la mañana, hora local en Florida. El cohete se elevó desde la rampa LC-19 y alcanzó la órbita sin problemas bajo la atenta mirada del director de vuelo John D. Hodge. Despegue del Atlas-Agena con la Agena 5003 (izqda.) y la Gémini 8 (GT-8) (NASA). La Gémini 8 despegó 1 hora y 41 minutos después de la Agena durante una ventana de lanzamiento que duraba solo seis minutos. El ICBM modificado se comportó perfectamente y la Gémini 8 alcanzó la órbita. La nave comenzó a llevar a cabo las maniobras para perseguir y aproximarse a su presa. Dependiendo del momento de lanzamiento, el acoplamiento podía tener lugar tras cuatro, cinco o seis órbitas; finalmente, se eligió la sexta órbita. La Agena, de 3,18 toneladas, estaba en una órbita circular casi perfecta de 299 kilómetros de altura y 28,9º de inclinación, mientras que la Gémini, de 3,79 toneladas, quedó situada en una órbita elíptica (159 x 272 kilómetros) con el fin de permitir acercarse a su objetivo. La tripulación, ayudada por su flamante ordenador digital —con un diseño muy diferente al del Apolo— realizó cinco maniobras propulsivas para aproximarse a la etapa, la primera 34 minutos tras el despegue y la última a las 3 horas y 47 minutos de la misión. La Gémini quedó a unos 274 kilómetros de distancia de la Agena. Poco después, a 254 kilómetros de distancia, el radar de la Gémini detectó la etapa. 4 horas y 40 minutos después del despegue Armstrong informó que tenía contacto visual con la etapa a 122 kilómetros de distancia (sin duda, tenía buena vista). Despegue de la Gémini 8 (NASA). La Gémini era la primera nave tripulada de la historia con capacidad para realizar maniobras de traslación en los tres ejes. Hasta ese momento, las naves Mercury, Vostok y Vosjod solo disponían de capacidad de rotación en los tres ejes. Esta nueva capacidad es la que permitía que la Gémini se pudiera acercar y acoplar con otras naves. Para ello, la cápsula disponía de 16 propulsores hipergólicos situados en el módulo de servicio, un sistema denominado OAM (Orbital Attitude Maneuvering [System]). Ocho de los propulsores se dedicaban a maniobras de giro, con un empuje de 11,3 kgf cada uno. Los ocho propulsores para maniobras de traslación se dividían a su vez en cuatro para moverse a los lados, arriba y abajo, con un empuje de 45,4 kgf, y otros cuatro para trasladarse hacia delante y atrás. Los dos propulsores para moverse hacia atrás tenían un empuje de 39 kgf, mientras que los dos para moverse hacia delante también tenían un empuje de 45,4 kgf. Los OAM se alimentaban de 318 kg de propergoles hipergólicos. McDonnell le había dado el subcontrato para fabricar los motores OAM a la división Rocketdyne de la empresa North American, el contratista principal del CSM del Apolo. Sistema de propulsión OAMS (trasero) y RCS (frontal) (NASA). La Gémini contaba con otros 16 motores de 11,3 kgf de empuje situados en el morro del vehículo dedicados exclusivamente a maniobras de giro en los tres ejes durante la reentrada. Este sistema redundante recibía la denominación un tanto confusa de RCS (Reentry Control System), un acrónimo usado posteriormente de forma universal como Reaction Control System para señalar los propulsores dedicados a maniobras que en la Gémini estaban a cargo de los OAMS. Movimientos generados por el sistema OAMS y RCS (NASA). Seis horas después del despegue —o sea, unas cuatro órbitas—, y después de dos maniobras propulsivas adicionales, Armstrong informó a Houston, a través de la estación de Hawái, de que había alcanzado la Agena. Comprobaron el buen estado del vehículo y luego los dos astronautas tuvieron que esperar cerca de media hora sin comunicación con Houston hasta sobrevolar el Atlántico Sur, donde se encontraba el buque de comunicaciones USNS Rose Knot Victor. Tras recibir la autorización para acoplarse, Armstrong llevó la Gémini hasta el cono de la Agena justo cuando las dos naves se internaban en el hemisferio nocturno, a las 23:15 UTC. Era el primer acoplamiento de la historia de la exploración espacial, tanto de una nave tripulada como no tripulada. Y todo había salido perfectamente. No se produjo ninguna descarga de electricidad al unirse las naves como habían predicho los agoreros. Armstrong informó que el acoplamiento había sido «realmente suave». La Gémini 8 se acopla con la Agena (NASA). Sistema de acoplamiento Gémini-Agena (NASA). Uno de los objetivos del acoplamiento, además de la maniobra en sí, era comprobar las maniobras conjuntas con los dos vehículos unidos, un procedimiento que serviría para que los astronautas ganasen experiencia a la hora de volar con el CSM del Apolo en solitario o con el LM acoplado. Usando un grupo de ordenes preprogramadas en el sistema de control, el Agena llevó a cabo una maniobra para rotar el conjunto en el eje de guiñada unos 90º con una duración de 55 segundos. Armstrong informó al capcom Jim Lovell que la maniobra había salido bien. Poco después, la Gémini salió de la cobertura de comunicaciones. Justo antes, Lovell recordó a la tripulación que, si tenía algún problema durante las maniobras conjuntas, debían desactivar el sistema de control del Agena con la ‘Orden 400’ y usar el sistema de propulsión de la Gémini. Los capcoms Jim Lovell y Bill Anders en Houston durante la Gémini 8 (NASA). Unos 27 minutos después del acoplamiento, a las 18:42 UTC, comenzaron los problemas. De forma inesperada, el conjunto Gémini-Agena comenzó a girar alrededor del eje longitudinal —eje de giro— y del eje perpendicular —eje de guiñada— al mismo tiempo. El giro comenzó lentamente y la tripulación se dio cuenta de la rotación inusual en el eje de giro cuando ya se habían desviado unos 30º. Los astronautas habían sido entrenados para desconfiar automáticamente del sistema de propulsión del Agena, así que Scott lo apagó. Tras reactivar los propulsores de la Gémini, Armstrong volvió a controlar la nave durante un breve periodo de tiempo. Pero la velocidad de giro continuó aumentando más y más. Armstrong temía que la fuerza centrífuga pudiese afectar al cono de acoplamiento y dañar la parte frontal de la Gémini, donde se encontraban los delicados propulsores RCS que debía emplear la nave durante la reentrada. Armstrong antes del lanzamiento de la Gémini 8 (NASA). Ocho minutos después de comenzar el incidente la situación era crítica y la tripulación decidió separar las dos naves. Si la causa de la anomalía era el sistema de control de la Gémini, la separación permitiría recuperar el control de la nave. Armstrong sabía que al separar la Gémini la conservación del momento angular haría que la cápsula girase más rápido en el eje de guiñada —la velocidad en el eje de giro, que era la más preocupante, seguiría casi igual—, pero confiaba en poder controlar mejor la cápsula una vez libre. No obstante, observó que el nivel de propergoles de la Gémini había bajado dramáticamente del 51% hasta el 30%, por lo que sospechaba que el culpable era en realidad el sistema de propulsión de la Gémini. En cualquier caso, tenían que separarse de la Agena. La Agena de la Gémini 8 (GATV-5003) vista por Scott (NASA). Sin que Armstrong y Scott lo supieran en ese momento, el propulsor OAM número 8, uno de los cuatro dedicados a las maniobras de giro alrededor del eje longitudinal, se había quedado en posición de encendido. El empuje asimétrico del propulsor —para las maniobras de giro debían actuar en parejas— había causado también el giro en el eje de guiñada y, en menor medida, el de cabeceo. A las 18:53 UTC Scott accionó el interruptor para separar la Gémini de la Agena, no sin antes reactivar el sistema de control de la etapa para evitar que quedase como un trozo de metal muerto. Propulsores OAMS de la Gémini (NASA). Propulsor OAM de la Gémini (NASA). Libre de la inercia de la Agena, la cápsula Gémini 8 comenzó a girar más rápido en guiñada y cabeceo. Aunque la mayor parte de relatos y reconstrucciones del incidente hacen hincapié en el giro en estos ejes, el giro más preocupante era la rotación en contra del sentido de las agujas del reloj en el eje longitudinal. La nave rotaba alrededor de su eje mayor casi una vez por segundo, unos 296º por segundo o 50 rpm. Armstrong y Scott experimentaron vértigo, visión borrosa y desorientación al sufrir una aceleración de 0,9 g que empujaba la sangre hacia sus cabezas. De haberse prolongado esta situación más tiempo, los dos hombres se habrían desmayado y la Gémini habría agotado todos sus propergoles, condenándolos a una muerte segura al quedar varados en órbita. Scott antes del lanzamiento (NASA). Justo en esos momentos, a las 18:58 UTC, la Gémini entró dentro de la cobertura del buque USNS Coastal Sentry Quebec, situado al suroeste de Japón. Scott anunció que «tenemos serios problemas por aquí; estamos dando vueltas y vueltas. Nos hemos separado del Agena». La Gémini no se podía comunicar directamente con Houston, sino que lo hacía a través del buque de comunicaciones, por lo que el control de la misión (MOCR) tardó bastantes segundos en entender lo que estaba pasando. La tripulación sabía que el problema eran los propulsores OAMS y Scott reseteó el sistema de control varias veces, sin éxito. «Estamos girando más rápido y no podemos apagar nada», informó Armstrong. Desesperado, Armstrong activó los propulsores RCS del morro. Estos propulsores, recordemos, solo debían usarse para la fase crítica de la reentrada. La pericia de Armstrong logró frenar los movimientos de giro en los tres ejes a las 19:03 UTC, después de medio minuto. Los propulsores RCS estaban formados por dos circuitos redundantes, cada uno alimentado por 32,7 kg de propergoles. Tras frenar el giro de la cápsula, en uno de los circuitos solo quedaba 1,8 kg y en el otro 6,8 kg. Propulsores del sistema RCS (NASA). Todo el incidente había durado una media hora aproximadamente, mientras que la fase más grave de giro se prolongó durante unos 46 segundos. En cualquier caso, los astronautas no tuvieron mucho tiempo para pensar en lo ocurrido, pues debían regresar lo antes posible. Las normas eran tajantes: si se activaba el sistema RCS, la misión debía darse por terminada. Houston concibió una reentrada de emergencia y los motores de combustible sólido del sistema de frenado se activaron cuando la nave sobrevolaba África central, a las 21:57 UTC. El amerizaje se produjo en el Pacífico a las 22:22 UTC, a unos 800 kilómetros al este de la isla de Okinawa, y no en el Atlántico, que era lo planeado. Armstrong y Scott esperaron unos 40 minutos hasta que los avistaron desde el aire. Tres buzos saltaron desde un avión para colocar un sistema de flotación alrededor de la cápsula y dos horas más tarde llegó el destructor USS Leonard F. Mason para recoger la cápsula y a sus dos ocupantes. La Gémini 8 en las aguas del Pacífico (NASA). Como el módulo de servicio con los motores OAM se destruyó en la reentrada, nunca se pudo averiguar la causa del fallo del motor nº 8. Los ingenieros de la NASA y McDonnell concluyeron que lo más probable es que el sistema sufriera un cortocircuito por una descarga de electricidad estática que mantuvo el motor encendido, pero nunca se pudo confirmar este punto (recordemos que, paradójicamente, esto es lo que los pesimistas habían predicho que ocurriría en un acoplamiento en órbita). A pesar de las mejoras introducidas en el sistema, las Gémini 9, 11 y 12 experimentaron problemas de eficiencia con los propulsores OAMS, aunque nada tan grave como el incidente de la Gémini 8. Recogiendo la cápsula del agua (NASA). Armstrong y Scott estuvieron muy cerca del desastre. Para la NASA fue un recordatorio de que se estaban poniendo vidas en juego, aunque el mal trago de la Gémini 8 quedó pronto olvidado por culpa de la tragedia del incendio del Apolo 1, que tuvo lugar menos de un año después. Armstrong y Scott terminarían por pisar la Luna con el programa Apolo. La excepcional actuación de Armstrong en la misión lo convirtió en uno de los principales candidatos a comandar la primera misión de alunizaje a pesar de que su experiencia se limitaba a 10 horas en el espacio. Por su parte, Scott no pudo lucirse con su paseo espacial, pero ganó esta experiencia durante la misión Apolo 9, permitiendo que luego comandase el Apolo 15. Por último, pero no menos importante, la etapa Agena 5003 pudo ser reactivada desde tierra y experimentaría una segunda vida al servir como segundo blanco de acoplamiento para la Gémini 10.

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  • 31 de mayo de 2026 - 22:30